El historiador viajero: Municipio Aguasay
Introducción
Cuenta con importantes recursos hídricos, entre los que destacan los ríos Sonoro, Caris, Oritupano, Guanipa, Aribi, Ñato, y las quebradas: El Latal y las Gaviotas. Se encuentra situado al Oeste del Estado Monagas, tiene una superficie de 2.581 Km2, sus primeros habitantes fueron los Chaimas. Fue fundada el 23 de agosto de 1.769, por el Padre Fray Manuel de la Mata, de la congregación Capuchina de San Félix de Cantalicio o Caripe Roponopa, su nombre se debe a un cacique Chaima, que era el líder de la tribu, el cual llevaba por nombre Guasay. Es muy probable que, por su riqueza acuífera, el nombre del municipio Signifique etimológicamente “Agua hay”, pues en su territorio se encuentra una gran cantidad de ríos. Existe otra versión: en el momento de fundar el pueblo, un misionero preguntó a los aborígenes si en los alrededores del mismo se conseguía agua suficiente para la gente y los animales, a lo que ellos respondieron en su lengua.
El 23 de junio de 1.994, fue cuando Aguasay alcanzo la autonomía, pues anteriormente pertenecía a Maturín, por lo que tenía la categoría de “municipio foráneo”, cuya autoridad principal era el prefecto o jefe civil. Cabe destacar que este municipio junto a Santa Barbará y Uracoa, es uno de los municipios más jóvenes de Monagas y Venezuela.
Aguasay Celebró su bicentenario en 1.969, la cual fue organizada por el presidente de la junta, el Dr. Luis González Espinoza. Ese marco sirvió para que se reencontrarán en la plaza Bolívar, los hijos del pueblo que se habían ido a otras tierras, en el mismo año se inauguraron los puentes de los ríos Caris y Tonoro, los cuales permitieron que el pueblo se abriera definitivamente a las comunicaciones y al mundo.
Los apellidos de la época colonial que sobresalen son: Hurtado, González, Mota, Rivas, Domínguez, Pierluissi, Delgado, Cuba y Potentini, mientras que los apellidos indígenas que aún se encuentran en el municipio son: Pocutivo, Patete, Uray, Tamoy, Rómero, Lima, Orozco, entre otros.
El Municipio Aguasay limita al norte con los Municipios Ezequiel Zamora y Santa Bárbara, por el este con el Municipio Maturín, al sur y oeste con el Estado Anzoátegui. El municipio sólo está integrado por una parroquia del mismo nombre, según estimaciones del INE su población para 2010 será de 14.489 habitantes.
El Clima se caracteriza por presentar un paisaje de mesa plana y mesa disectada, predominando en la zona este último, su temperatura media anual es de 25,4° C y la precipitación promedio anual es de 1.055 mm. Su vegetación está clasificada dentro de la zona de vida bosque seco tropical, encontrándose especies vegetales representativas de sabana abierta: paja peluda, chaparro, manteco y aceite.
El paisaje es predominantemente de mesa plana, mientras que presenta una vegetación de bosque seco tropical con una temperatura promedio anual de 25,4 °C y una precipitación promedio anual de 1.055 mm. Los principales cursos de agua son los ríos Tonoro, Maniral, Cari, Oritupano y Guanipa.
Es uno de los municipios de Monagas con mayor diversificación de la economía, la explotación petrolera en el municipio es relevante y en los próximos años la estatal PDVSA espera comenzar con la explotación de gas; el sector agrícola se caracteriza por la producción de merey y yuca además de cambures, caña de azúcar, frijoles, ñame, tabaco en hojas y patilla entre otros.
La ganadería está concentrada principalmente en la cría de ganado vacuno y en menor escala la avícola y porcina.
Nuestro municipio tuvo un gran desarrollo en cuanto a la artesanía proveniente de la cerámica (barro), fibras y cortezas, que fueron el punto de partida del sostenimiento de la localidad, como base para la parte alimentaria de sus moradores. Entre sus artesanas más destacadas en cuanto a la hechura de las tinajas, budares, etc., encontramos a la Sra. María Candelaria Vallenilla (ya fallecida), así como muchos otros artesanos que se dedicaban a la hechura de maras, sebucanes, cestas, entre otros.
Actualmente Aguasay presenta un gran atractivo representado por su artesanía con la elaboración de sus famosos Chinchorros de Curagua y Moriche, así como también son elaborados por las artesanas otros artículos como: bolsos, muñecas, accesorios de vestir, sombreros, manteles, alpargatas, esterillas y otros útiles.
Cabe resaltar que Aguasay, obtuvo el premio nacional de artesanía, con un Chinchorro de Curagua tejido por la Sra. Manuela Carrión (ya fallecida), exhibido desde diciembre de 1.996 hasta febrero de 1.997, dicho premio fue otorgado por el Conac.
En los últimos años Aguasay ha desarrollado de manera artesanal la talabartería, mesclada con el uso de la fibra de la curagua. Con este estilo se encuentran: zapatos, sandalias, cinturones, llaveros, entre otros.
Este majestuoso Municipio cuenta con un gran atractivo turístico, representado por la artesanía de la curagua (ananás crectifolius). Esta planta se parece mucho al sisal, es de hoja más finas y delgada, bordes lisos y superficies achatadas, dispuestas en formas de rosetón. De las hojas se saca una fibra fina y resistente, con la que los artesanos elaboran los famosos chinchorros de curagua, así como bolsas, manteles, alpargatas, esterillas y otros útiles. El paisaje de mesa predominante le confiere al Municipio valor escénico, combinado con otros valores naturales como sus ríos y quebradas.
La bandera de este municipio fue diseñada por José Irradies Bastardo Malavé de 61 años de edad, artista plástico que participó en el concurso convocado para el 28 de marzo del 2004, por la Cámara de concejales del Municipio, la cual aceptó el boceto como símbolo municipal, entregándole un reconocimiento a su creador. La bandera consta de tres franjas horizontales de colores azul, blanco y verde. Cada color evoca un significado, el azul representa el cielo que cobija al municipio; el blanco representa la pureza y la capacidad, en esta franja se encuentra insertada la imagen de un libro que representa la inteligencia de los habitantes del lugar; y el verde representa la naturaleza propia del municipio con la espesura de sus llanos. En la parte posterior sobresale un vértice de color marrón, que representa la tierra y en él se encuentran tres símbolos: la palma de moriche, el petróleo y la curagua.
A lo largo y ancho del territorio del Municipio Aguasay predominan las fiestas patronales en honor a San José, desarrollada el 19 de marzo por la comunidad indígena del Guamo, una de las pocas que le ha dado continuidad a la cultura con los mitos y leyendas de sus antepasados.
La Fiesta de Joropo: Es de origen rural en la que se ejecutan instrumentos como la bandolina, el cuatro, el arpa y las maracas. Muchas canciones se ejecutan sólo con cuatro, maracas y con cantantes que contrapuntean. Los barrios Cabo Blanco y Guarapal celebran todos los sábados con fiestas de joropo, con el tiempo se unieron los caseríos La Mata, El Alto, El Bajo, La Florida y El Piñar, entre otros. Generalmente, se organiza una fiesta que dura hasta una semana y se une con las fiestas de los agricultores en el día de San Isidro Labrador. Sin embargo, en los años recientes se celebra muy poco, en la fiesta de San Isidro se hacen ventas de meriendas o pagos de promesas durante la celebración. La fiesta se realizaba también como una diversión de los jóvenes y por lo general la vestimenta era casual, aunque en fiestas importantes se utilizan los hermosos vestidos de amplia falda.
La tierra aguasayera es muy famosas por su dulcería, en esta zona podemos encontrar la elaboración de dulces y comidas tan típicas como: merey pasao, Almendra y mazapán de merey, así como otros de la dulcería venezolana: de lechosa, jobo e hicaco; bocadillos de plátano, cascos de guayaba, pasta de plátano, piña en almíbar, entre otros.
Entre las mujeres que realizan dulces en el municipio se recuerda con mucho cariño a Vicenta Cermeño, quien nació en el poblado de Aguasay a comienzos de la primera década del siglo XX. Fue una de las mejores panaderas y dulceras; todos los domingos elaboraba gran cantidad de panes de horno. También cocinaba dulces entre los cuales podemos mencionar sus roscas de maíz pilado, bombones de almidón y sus célebres empanadas de plátano. El pueblo la recuerda porque todas las cosas que elaboraba eran recién hechas y fue tanto la fama que tuvo que los domingos no se daba abasto para atender la demanda de todos los aguasayenses. Murió a finales de 1990. Luisa González, célebre matrona de principios del siglo XX, era una mujer muy trabajadora en la fabricación de jabón de sebo y además gozó del aprecio del pueblo por los dulces que preparaba para las meriendas dominicales, infaltables para los pobladores de Aguasay. No tenía necesidad de salir a vender sus ricas golosinas, ya que las personas iban a su casa a comprarlos; entre los dulces más recordados se encuentran las roscas de maíz pilado y las conservas de almidón. Murió a la edad de 80 años.
La calidad del casabe de esta zona es de muy buena. Las matas de yuca amarga (mandioca) son las utilizadas para elaborar este producto. Actualmente la mayoría del casabe que se produce en Aguasay es consumido en los mercados locales.
Es un dulce que goza de mucha popularidad en el estado Monagas. La lechosa es un fruto muy conocido en la zona y de fácil adquisición. Para su preparación se requiere una lechosa grande verde, 1 kg de azúcar, 3 tazas de agua, 12 clavos de especies, 2 cucharadas de vainilla y 2 cucharadas de bicarbonato. Se pela y lava la lechosa con el bicarbonato, dejándola en agua durante 10 minutos. Se cortan en tajadas o cuadritos y se coloca en una olla con el azúcar y las especias; se lleva al fuego hasta que se torne marrón, se retira del fuego y se deja enfriar.
Esta popular y tradicional receta es uno de los dulces más preciado en este municipio. Para su preparación es necesario contar con mangos verdes, lavados y pelados, azúcar al gusto y clavitos dulces. Se colocan los mangos a hervir en una olla con suficiente agua que tape los magos, agregar el azúcar y los clavitos, esperar a que cambie de color y espese el dulce, apagar y dejar reposar. Si desea degustar de la semilla del mango o pepa, se sirve completo; si sólo quiere la jalea se toma cada mango con guantes plásticos y se extrae toda la pulpa, luego se tritura con un tenedor y se pone de nuevo a hervir hasta que compacte un poco. Se sirve en un molde y se deja enfriar. En la comunidad de Santa Bárbara se le agrega dos cucharadas de vainilla y se colocan en una bandeja tapada con plástica transparente y al día siguiente se cortan las porciones de jalea. El dulce de mango se hace con 1 kg de mangos, 1 kg de azúcar, 1 cucharadita de vainilla y 3 tazas de agua. Se pelan los mangos y se le agrega el azúcar, el agua y la vainilla; se coloca la olla en la cocina por media hora a fuego moderado, se retira del fuego y se deja enfriar.
Esta merienda era tradicional en época de Semana Santa y se servía como complemento del menú diario, aunque ahora se consume todo el año y generalmente como postre. Su elaboración depende de las preferencias de cada quien, hay quienes los preparan con yuca, pero también se hacen con ñame y mapuey, ingredientes que se muelen, se mezclan y se preparan pequeñas arepas o bolas que después se sofríen y se sirven con miel de caña. El buñuelo de yuca es uno de los postres más reconocidos en nuestro país; son suaves bolitas de yuca bañadas en jarabe de papelón, muy fáciles de preparar y de sabor delicioso. Se utiliza 1 kg de yuca sancochada, azúcar, sal, aceite y ½ panela blanca. Se cocina la yuca y se obtiene una masa suave, se le agrega sal y azúcar, se amasa bien, se forman bolitas uniformes y se fríen en abundante aceite bien caliente, hasta que se doren, se colocan en bandejas y se espolvorean con azúcar y se bañan con jarabe de papelón.
Es un condimento para casi todas las comidas y es muy común verlo servido en todas las mesas. Para su elaboración se requiere de una botella o garrafa a la que se le agrega ají chirel, leche o suero de queso y aliños como el orégano y el cilantro. Los hombres y mujeres de estos municipios son expertos en saber qué vinagre de ají picante está bien hecho con sólo verlo. Las polvorosas forman parte de la tradición familiar y en la actualidad se reparten en las fiestas infantiles y de adultos, matrimonios y otras ceremonias. Se preparan con 1 kg de harina de trigo, ½ kg de azúcar, ½ kg de manteca, 6 yemas de huevo, ralladura de limón, vainilla y polvo hornear. Se une la harina, el polvo de hornear y la manteca, amasando hasta que los ingredientes formen una pasta uniforme. Luego se le agregan las yemas, una a una, mezclando bien; por último, se añade la harina de una vez. Las polvorosas se les dan forma de arepitas y se decoran en la parte superior con un tenedor. Se colocan en bandejas cubiertas con mantequilla y harina, se hornean a 350º C por 25 minutos.
Véase también
- El historiador viajero: Municipio Acosta
- El historiador viajero: Municipio Bolivar
- El historiador viajero: Municipio Caripe
- El historiador viajero: Municipio Cedeño
- El historiador viajero: Municipio Libertador
- El historiador viajero: Municipio Maturín
- El historiador viajero: Municipio Piar
- El historiador viajero: Municipio Punceres
- El historiador viajero: Municipio Santa Bárbara
- El historiador viajero: Municipio Sotillo
- El historiador viajero: Municipio Uracoa
- El historiador viajero: Municipio Zamora
Referencias
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Enlaces externos
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Bitácora de colaboradores y revisores
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| 1er. Año "A" - 11:07 30 jul 2021 (-04) | 1er. Año | Luis Núñez |
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